Recetas especiales: risotto con arándanos

Si te encanta el arroz pero no sabes bien cómo prepararlo, ¿por qué no pruebas una versión colorista del risotto italiano? El sorprendente color de este plato de arroz meloso llamará la atención de todos tus comensales, quienes quedarán aún más encantados con el sabor ácido de los arándanos en combinación con el queso y el suave arroz. Lo maridaremos con un vino blanco muy frío.

Para dos personas necesitarás:

  • 750 cc de caldo de verduras (Avecrem se vale, así es como lo hago yo y ni tan mal)
  • 40 g de mantequilla
  • ½ cebolla bien picada
  • 175 g de arroz redondo
  • 80 cc de vino blanco
  • 100 g de arándanos
  • 50 ml de nata líquida
  • 35 g de gorgonzola dulce

Escoge en primer lugar una sartén grande para preparar el risotto.

Pica la cebolla. Derrite la mantequilla en la sartén elegida y echa la cebolla hasta que quede pochada y tierna, lo que te llevará unos cinco minutos. Añade ahora el arroz (¡sin cocer, recuerda!) y remueve como si se tratara de sofreírlo durante un par de minutos, de manera que se impregne del sabor de la mantequilla.

Vierte ahora el vino y deja que se evapore el alcohol, a fuego medio durante dos o tres minutos. Añade ahora algo más de la mitad de los arándanos a la sartén – echándolos en este punto te aseguras de que el plato adquiere el sabor adecuado y el color perfecto.

Incorpora un poco de caldo de verduras (obviamente, este tiene que estar preparado con antelación o puedes prepararlo sobre la marcha con un cubito de caldo),  que debe estar caliente todavía, y dejamos cocer removiendo poco a poco hasta que se evapora. Los arándanos empezarán así a soltar el jugo morado.

Ahora lo que tienes que hacer es ir añadiendo caldo y remover hasta que se este se evapore, añadir más caldo y remover hasta que se evapore, añadir más caldo y remover hasta que se evapore… Hasta que ya no quede más caldo y el arroz quede completamente hecho. Tardarás más o menos de veinte a treinta minutos.

Una vez se haya cocido el arroz incorpora la nata y remueve. Finalmente añade el queso rallado y remueve hasta que todo esté integrado.

Puedes utilizar, en lugar de queso gorgonzola, queso parmesano el cual es un clásico en la preparación del risotto, solo que esta vez quería yo ser especial y probar con un queso distinto. Utiliza el resto de los arándanos para adornar los platos en que sirvas el maravilloso risotto que has preparado.

Realmente aunque se tarda un poco en preparar el risotto, es un plato sencillísimo que no requiere grandes esfuerzos (ni siquiera tienes que picar un montón de verduras, únicamente la cebolla) y está muy rico.

El risotto, por otro lado, no es como la venganza: se sirve mejor caliente. Por eso, si ya has terminado de prepararlo y todavía estás esperando a que lleguen tus invitados, no aguantes más y ¡zámpatelo todo! Así aprenderán a llegar a tiempo.

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